Hace ahora 200 años, en la nochebuena del año 1818 se estrenaba el famoso villancico austriaco "Noche de Paz" (titulado originariamente "Stille Nacht", en alemán).

A lo largo de estos 200 años de existencia, el villancico con letra del joven sacerdote Joseph Mohr y música de su amigo el maestro y organista Franz Xaver Gruber ha cruzado todos los continentes en más de 300 lenguas y dialectos uniendo con su mensaje de paz y esperanza a gentes de diversa raza, cultura y religión.

Hoy vamos a conocer brevemente su historia así como algunas anécdotas que le rodean.

Cartel conmemorativo de los 100 años del villancico Stille Nacht.
Foto: © Wikimedia Commons

Contexto histórico

El entorno de Salzburgo (Austria) en 1818 vivía una situación dramática.

Las guerras que llevaban asolando décadas esas tierras (entre ellas las de Napoleón) habían sangrado literalmente las tierras de Salzburgo, el Tirol y Baviera, dejando tras de sí muerte, pobreza y carestía.

Además, el año 1816 se conocería como el "Año sin Verano", dado que por la gigantesca erupción del volcán Tambora en la isla de Sumbawa (Indonesia) en abril de 1815 la atmósfera quedó cubierta de polvo y cenizas y esto generó un cambio climático a gran escala en Estados Unidos y en la Europa continental. Las temperaturas descendieron drásticamente, y la lluvia no cesó de caer (incluso se dieron nevadas en pleno verano) por lo que las cosechas se marchitaron. Los granjeros de Salzburgo, Tirol y Alta Austria se vieron gravemente afectados por la hambruna, y muchos emigraron en busca de una situación mejor.

Como "guinda final", el 30 de abril de 1818 un desastroso fuego incendió parte de la ciudad de Salzburgo, incrementando aún más la miseria y la pobreza de la zona.

Incendio de Salzburgo en 1818.
Foto: Cuadro de Johann Michael Sattler, 1818-1828, InvNr 2065-49, © Salzburg Museum

Tanto Joseph Mohr como Franz Xaver Gruber, de familias humildes, vivieron esta miserable situación en primera persona.

Una llamada a la esperanza

En medio de este ambiente falto de esperanza y sin perspectiva de futuro, el joven sacerdote católico de Salzburgo (Austria) Joseph Mohr (1792–1848) que ejercía en la Parroquia de Santa María (Mariapfarr) del distrito de Salzburgo Langau, quiso regalar a la población un atisbo de luz con su poema navideño Stille Nacht, compuesto en 1816. Se dice que el joven sacerdote se preocupaba profundamente por la gente sencilla de su entorno, consciente del sufrimiento que vivían, y que por eso quiso escribir un texto sencillo que llegara a sus corazones. Escrito en alemán, con un lenguaje fácil de entender, les llevaba un mensaje de aliento y esperanza.

El poema comienza como una canción de cuna para el niño Jesús recién nacido en la soledad y calma de la noche, y continúa durante sus seis estrofas con la reconfortante idea de la salvación que llega a través del nacimiento de Jesucristo y por el amor de Dios a todos los pueblos del mundo.

El texto original y su traducción literal (el texto es un alemán antiguo y la traducción es mía por lo que es fácilmente mejorable...) es el siguiente:

Stille Nacht (Noche de Paz)
Stille Nacht! Heilige Nacht!
Alles schläft, einsam wacht
Nur das traute hochheilige Paar.
Holder Knabe im lockigen Haar,
Schlaf in himmlischer Ruh!
Schlaf in himmlischer Ruh!
¡Noche silenciosa!, ¡noche santa!
todo duerme, sola vela
la bendita pareja santa,
dueña del niño de pelo rizado.
¡Duerme en paz celestial!
¡Duerme en paz celestial!
Stille Nacht! Heilige Nacht!
Gottes Sohn, o wie lacht
Lieb aus deinem göttlichen Mund,
Da uns schlägt die rettende Stund‘.
Christ, in deiner Geburt!
Christ, in deiner Geburt!
¡Noche silenciosa!, ¡noche santa!
Oh, cómo se ríe el Hijo de Dios,
Amor de tu boca divina,
que pregona la hora del rescate.
¡Cristo, en tu nacimiento!
¡Cristo, en tu nacimiento!
Stille Nacht! Heilige Nacht!
Die der Welt Heil gebracht,
Aus des Himmels goldenen Höh‘n
Uns der Gnaden Fülle lässt seh‘n
Jesus, in Menschengestalt,
Jesus, in Menschengestalt
¡Noche silenciosa!, ¡noche santa!
Que trae la salvación al mundo,
de las alturas doradas del cielo,
y nos deja ver la plenitud de la gracia:
¡Jesús, en forma humana!
¡Jesús, en forma humana!
Stille Nacht! Heilige Nacht!
Wo sich heute alle Macht
Väterlicher Liebe ergoss
Und als Bruder huldvoll umschloss.
Jesus, die Völker der Welt,
Jesus, die Völker der Welt.
¡Noche silenciosa!, ¡noche santa!
donde hoy todo el poder
y el amor del Padre se derrama,
y como hermano nos circunda propicio.
¡Jesús, los pueblos del mundo!
¡Jesús, los pueblos del mundo!
Stille Nacht! Heilige Nacht!
Lange schon uns bedacht,
Als der Herr vom Grimme befreit,
In der Väter urgrauer Zeit
Aller Welt Schonung verhieß,
Aller Welt Schonung verhieß.
¡Noche silenciosa!, ¡noche santa!
desde antiguo contemplamos,
como el Señor libre de la ira,
desde los arcanos tiempos de nuestros padres
promete auxilio al mundo.
promete auxilio al mundo.
Stille Nacht! Heilige Nacht!
Hirten erst kundgemacht
Durch der Engel Halleluja,
Tönt es laut von ferne und nah:
Christus, der Retter, ist da!
Christus, der Retter ist da!
¡Noche silenciosa!, ¡noche santa!
proclamada primero a los pastores,
por el "Aleluya" del ángel.
Resuena fuerte aquí y allá:
¡Cristo, el Salvador está aquí!
¡Cristo, el Salvador está aquí!

Llega la música

Dos años después de componer Stille Nacht, Mohr se encuentra en Oberndorf bei Salzburg, población austriaca cercana a Salzburgo, ocupando el cargo de sacerdote asistente en la iglesia de San Nicolás (St. Nikola) y pasa el texto a su amigo Franz Xaver Gruber (1787–1863), originario de la Alta Austria, organista en Oberndorf y maestro en la vecina ciudad de Arnsdorf, para que le ponga música. Gruber lo planteó como una sencilla melodía de ocasión y no le dio mayor importancia a la composición.

El canto fue compuesto en la tonalidad de Re mayor para dos voces de hombre con acompañamiento de guitarra. Fue estrenado en esa nochebuena de 1818 por ambos autores tras la celebración de la tradicional Misa del Gallo en la iglesia de san Nicolás de Oberndorf bei Salzburg. Mohr cantó la voz superior mientras acompañaba con su guitarra y Gruber cantó la segunda voz.

Hasta nuestros días ha llegado un manuscrito autógrafo de Joseph Mohr y cuatro de Franz Xaver Gruber que se pueden consultar en la web de la Stille Nacht Gesellschaft. Los autógrafos se exhiben en el Museo de la ciudad de Salzburgo así como en el Stille Nacht Museum en Hallein.

La melodía es básicamente la misma que ha llegado a nuestros días, aunque la original tenía ligeras diferencias sobre la que se ha ido generalizando.

Autógrafo de Joseph Mohrs fechado entre 1820 y 1825 de Stille Nacht digitalizado por la Stille Nacht Gesellschaft.
Foto: Wikimedia Commons

Y qué mejor que escucharlo ahora...

Difusión

Solo un año después, en 1819, apareció una versión de la canción con siete estrofas en el Kirchenliederbuch (hoy perdido) de Blasius Wimmer, organista y maestro en Waidring. Es probable que el organero Carl Mauracher de Fügen (Austria), que había ido en 1819 a reparar el órgano de St. Nikola de Oberndorf, le hiciera llegar la canción.

Pocos años después la canción fue extendiéndose por Europa a través de familias de cantores del valle de Zillertal. En concreto destacan dos familias que viajaron de Leipzig a Nueva York y San Petersburgo: la Familia Rainer de Fügen y los Hermanos Strasser de Hippach. Fueron cofundadores de la tradición cantora nacional tirolesa, y se encuentran entre sus representantes más conocidos. Su repertorio incluía la canción navideña Stille Nacht, que comenzó así su viaje por todo el mundo.

Pronto empezó a aparecer también en publicaciones y se fue extendiendo con traducciones a las lenguas locales. Sin embargo, se había perdido la memoria de los auténticos autores de la canción, que pasó a considerarse popular...

Fue gracias al rey Friedrich Wilhelm IV de Prusia que esta memoria no se desvaneció del todo. Él era gran amante de esta canción y en 1854 pidió para su capilla real de Berlín una copia de la misma a la Abadía de san Pedro de Salzburgo, pues la obra había sido erróneamente atribuida a Michael Haydn (1737-1806), músico en estrecha relación con esa Abadía. Casualmente el hecho fue conocido por un hijo de Gruber, Felix, que era allí niño cantor y el propio compositor Franz Xaver Gruber, que vivía en Hallein, reclamó por escrito la autoría del canto escribiendo su Authentische Veranlassung zur Composition des Weihnachtsliedes "Stille Nacht, Heilige Nacht" (El auténtico origen de la composición del villancico "Stille Nacht, Heilige Nacht"), donde refirió la historia del canto.

Franz Xaver Gruber: Authentische Veranlassung del 30 de diciembre de 1854. Hallein, Stille-Nacht-Archiv (Memento del 3 de diciembre de 2018 en Internet Archive)
Foto: Stille Nacht Gesellschaft en Internet Archive

Cuando se encontró en 1995 en Salzburgo el autógrafo manuscrito más antiguo que conservamos de Joseph Mohr (fechado en torno a 1823) se desvanecieron las últimas dudas, pues en él aparecía indicado claramente que la música era obra de Franz Xaver Gruber.

Hoy en día, Stille Nacht es considerada como una canción de la paz mundial y fue declarada patrimonio cultural inmaterial por la UNESCO en 2011.

Anécdotas y leyendas

A lo largo de estos 200 años se han forjado leyendas y se han creado diversas anécdotas en torno a este canto. Veamos algunas de ellas.

Ratones en el fuelle

La primera leyenda intenta dar explicación al por qué del acompañamiento de guitarra, cuando en aquel entonces era un instrumento de música popular y que no se usaba en la iglesia. En torno a esto se cuenta que había unos ratones tan glotones y hambrientos en la iglesia (lo cual no sería raro conociendo la situación que se vivía entonces) que habían roído completamente el fuelle del órgano y no se podía tocar para Navidad, así que hubo de usarse la guitarra. Esta leyenda empezó a extenderse desde 1909 a través de un ensayo de Josef Gottlieb. Sin embargo se sabe que el organero Carl Mauracher del Zillertal había visitado el órgano ese año y volvió al siguiente porque necesitaba reparaciones, pero funcionaba. Más bien podría ser que Mohr y Gruber la compusieron para guitarra porque su idea era cantarla junto al pesebre una vez terminado el oficio litúrgico (que por otro lado tendría su Propio ya musicalizado).

Stille Nacht ¿es en realidad un canto popular tirolés?

Este mito hunde sus raíces en el hecho de que fueron las familias de cantores tiroleses los que difundieron por Europa la canción. Se sabe que el organero Carl Mauracher llevó la canción de Oberndorf a su tierra en alguno de sus viajes para reparar el órgano. Parece probable que así fuera como la aprendieron los cantores tiroleses que pronto la incluyeron en su repertorio para sus giras invernales por Europa.

La temprana publicación en Dresde de la colección de cantor tiroleses Vier ächte Tyroler Lieder por August Robert Friese (en la década de 1830) en la que estaba incluido Stille Nacht contribuyó a crear el mito de que se trataba de un canto tradicional tirolés.

Portada de Vier ächte Tyroler Lieder
Foto: Wikimedia Commons

Stille Nacht en las trincheras

Uno de los episodios más famosos que se han dado en torno a este villancico tuvo lugar en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial. En la Nochebuena de 1914, unos cinco meses después de comenzar la guerra, se produjo un hecho sorprendente. Esa noche las trincheras de los aproximadamente 50 km del Frente de Flandes callaron y algunos soldados del Imperio Alemán colocaron pequeños árboles de Navidad iluminados en el borde superior de sus trincheras. De pronto, en el silencio de la noche comenzó a escucharse el villancico Stille Nacht entre los soldados alemanes, que fue respondido por la versión inglesa Silent Night de los soldados del Imperio Británico. A este siguieron muchos otros tradicionales de ambos pueblos. Siguieron gritos de felicitación de Navidad en ambos bandos, y en contra de los altos mandos, bajaron los rifles, se quitaron los cascos y fraternizaron con el enemigo intercambiando pequeños regalos en la tierra de nadie: whisky, cigarrillos, etc... Se recogieron los cuerpos de los caídos y se enterraron, mostrándose ambos bandos las condolencias y rezando juntos el salmo 22: El Señor es mi pastor.

Esta Tregua de Navidad fue tratada por los mandos como Estado de Emergencia y posteriormente la fraternización con el enemigo fue penada con la muerte, por lo que no se volvió a repetir.

Fuentes


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